
Cuando hablamos de envejecimiento saludable y longevidad, la conversación suele centrarse en la alimentación, la actividad física y los mecanismos biológicos. Sin embargo, en los últimos años, las investigaciones apuntan cada vez más a que los factores sociales desempeñan un papel mucho más importante en la salud de lo que se pensaba anteriormente.
Una reciente revisión sistemática y metaanálisis publicado en Aging Clinical and Experimental Research reúne pruebas de una amplia gama de estudios que examinan la relación entre las relaciones sociales y la mortalidad en las personas mayores.
Lee el blog para descubrir cómo, según este estudio, vivir solo, la soledad y el aislamiento social pueden influir en la longevidad y la salud a largo plazo.
ÍNDICE
Resumen del estudio
Este artículo se basa en una amplia revisión sistemática y un metaanálisis publicados en Aging Clinical and Experimental Research en 2024. El estudio reúne datos de 86 estudios observacionales prospectivos que examinan cómo las diferentes formas de conexión social se relacionan con el riesgo de mortalidad en los adultos mayores.
En lugar de centrarse en un único factor social, los investigadores se propusieron examinar tres dimensiones relacionadas, pero distintas, de la vida social: vivir solo, la soledad y el aislamiento social.
Estos factores suelen agruparse en las investigaciones y los debates públicos, pero el estudio destaca que representan diferentes aspectos de la experiencia social y pueden influir en la salud y la longevidad de diferentes maneras.
Los estudios incluidos hicieron un seguimiento de personas mayores a lo largo del tiempo y evaluaron la mortalidad por todas las causas, así como la mortalidad por causas específicas, incluidas las muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares. Al agrupar datos de diversas poblaciones, países y métodos de medición, el metaanálisis tenía como objetivo aclarar cómo cada factor social se relaciona de forma independiente con la longevidad en la vejez.
Para comprender los resultados del estudio, es importante distinguir claramente entre estos tres conceptos.
Vivir solo
Vivir solo se refiere a la situación familiar de una persona y es una medida estructural y demográfica. Describe si una persona vive sola o con otras personas, sin proporcionar información sobre su compromiso social o bienestar emocional.
El estudio hace hincapié en que vivir solo no debe interpretarse automáticamente como desconexión social. Muchas personas mayores que viven solas siguen siendo socialmente activas y están bien conectadas, mientras que otras que viven con otras personas pueden seguir experimentando un apoyo social limitado.
Soledad
La soledad refleja una experiencia subjetiva de desconexión social. Se define por cómo perciben las personas la adecuación y la calidad de sus relaciones sociales, más que por el número de contactos que tienen.
En el contexto del estudio, la soledad se entiende como una respuesta emocional que puede darse independientemente de las condiciones de vida o del tamaño de la red social. Esta distinción ayuda a explicar por qué la soledad puede estar presente incluso en personas socialmente activas.
Aislamiento social
El aislamiento social es una medida objetiva del contacto y la participación social. Por lo general, recoge aspectos como el tamaño de las redes sociales, la frecuencia de las interacciones y la participación en actividades sociales.
A diferencia de la soledad, el aislamiento social no tiene en cuenta cómo se sienten las personas respecto a su situación social. El estudio trata el aislamiento social como un concepto distinto, reconociendo que el contacto social limitado no siempre conduce a una sensación de soledad, pero puede tener implicaciones para la salud.
En resumen
Vivir solo describe la situación vital de una persona, la soledad se refiere a cómo alguien experimenta sus relaciones sociales y el aislamiento social refleja una falta objetiva de contacto social. Una persona puede estar rodeada de otras y seguir sintiéndose sola, mientras que alguien que vive solo no tiene por qué experimentar soledad.
Por qué es importante la distinción entre estos conceptos
El estudio hace hincapié en que, aunque estos tres factores sociales a menudo se solapan, representan diferentes aspectos del bienestar social. Esta distinción es importante a la hora de examinar su relación con la salud y la mortalidad. Si no se diferencia claramente entre ellos, se pueden pasar por alto matices importantes en la forma en que los factores sociales influyen en el envejecimiento y el riesgo de enfermedad.
¿Qué revelan las investigaciones sobre la mortalidad?
En este contexto, el estudio analiza cómo el hecho de vivir solo, la soledad y el aislamiento social se reflejan en los resultados más adelante en la vida. Según el estudio, estos factores no tienen las mismas implicaciones para la salud.
Aislamiento social y mortalidad
El aislamiento social muestra la asociación más fuerte y consistente con el aumento de la mortalidad. El estudio revela que las personas mayores con contacto social limitado y baja participación en actividades sociales tienen un riesgo notablemente mayor de mortalidad por todas las causas y mortalidad relacionada con enfermedades cardiovasculares en comparación con las que tienen una mayor participación social.
Esta asociación se observa en diferentes poblaciones y métodos de medición, lo que sugiere que el aislamiento social en sí mismo puede actuar como un factor de riesgo independiente para una muerte prematura en la vejez.
Soledad y mortalidad
La soledad también se asocia con un mayor riesgo de mortalidad, aunque la relación es generalmente más débil que en el caso del aislamiento social. El estudio muestra que los adultos mayores que dicen sentirse solos tienen un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas y, en algunos análisis, un mayor riesgo de mortalidad relacionada con enfermedades cardiovasculares.
La intensidad de esta asociación varía más entre los distintos análisis. Según los autores, esta variación puede reflejar diferencias en la forma de medir la soledad y en cómo se experimenta en diferentes contextos. En general, los resultados sugieren que la soledad percibida influye en la supervivencia en la vejez.
Vivir solo y mortalidad
Vivir solo también se asocia con un mayor riesgo de mortalidad, pero la relación es más moderada en comparación con el aislamiento social y la soledad. El estudio muestra que vivir solo, por sí mismo, no es un indicador fuerte o consistente de una mayor mortalidad.
Los autores destacan que las condiciones de vida no reflejan necesariamente el nivel de conexión social de una persona. Muchos adultos mayores que viven solos siguen siendo socialmente activos, mientras que otros que viven con otras personas pueden seguir sintiéndose aislados o solos.
Coherencia y variación entre los estudios
Un hallazgo importante del estudio es que las asociaciones entre los factores sociales y la mortalidad se observan en diferentes países, culturas y enfoques de medición. Esto refuerza la evidencia de que la conexión social está relacionada con la supervivencia de los adultos mayores en una amplia gama de entornos.
Al mismo tiempo, los autores señalan que existen variaciones considerables entre los estudios. Las diferencias se refieren a la forma en que se miden los factores sociales, el tiempo de seguimiento de los participantes y los factores relacionados con la salud que se ajustan. A pesar de estas variaciones, la tendencia general de los resultados sigue siendo coherente.
¿Qué nos dice el estudio?
El estudio ofrece una visión más matizada de cómo las relaciones sociales afectan a la salud en etapas posteriores de la vida. Al distinguir claramente entre soledad, aislamiento social y vivir solo, la investigación muestra que estos factores no tienen las mismas implicaciones para la mortalidad. Según el estudio, el aislamiento social destaca como el factor de riesgo más constante, mientras que la soledad y vivir solo desempeñan un papel más variable.
Al mismo tiempo, los investigadores destacan que aún es necesario profundizar en cómo interactúan estos factores sociales a lo largo del tiempo. Comprender mejor la interacción entre las diferentes formas de conexión social puede ser importante para los esfuerzos futuros centrados en apoyar un envejecimiento saludable.
¿Cómo se puede abordar esto en la vida cotidiana?
El estudio no apunta a soluciones específicas, pero sus conclusiones subrayan que las relaciones sociales son importantes para la salud en la tercera edad. En la práctica, esto no significa necesariamente tener muchos contactos sociales, sino ser consciente tanto de la presencia como de la calidad de las relaciones sociales en la vida cotidiana.
Las pequeñas acciones pueden marcar la diferencia. Esto puede incluir mantener un contacto regular con familiares o amigos, participar en comunidades que te resulten significativas o establecer rutinas sencillas que te brinden oportunidades para la interacción social. Al mismo tiempo, es importante recordar que vivir solo no es un problema en sí mismo: muchas personas se sienten felices en su propia compañía, siempre y cuando se sientan conectadas con los demás.
Para algunos, también puede ser útil prestar atención a los signos de soledad o aislamiento social, tanto en uno mismo como en los que nos rodean. Acercarse, interesarse por alguien u ofrecer compañía pueden ser gestos pequeños pero significativos.
Como muestra el estudio, las relaciones sociales no son iguales para todo el mundo. Más que una solución universal, lo que más importa es ser consciente en todo momento de cómo encajan las relaciones sociales en la vida y el bienestar general de cada uno a lo largo del tiempo.
Referencias
- Nakou A, Dragioti E, Bastas N, Zagorianakou N, Kakaidi V, Tsartsalis D, et al. Soledad, aislamiento social y vivir solo: revisión sistemática exhaustiva, metaanálisis y metarregresión de los riesgos de mortalidad en adultos mayores. Aging Clin Exp Res. 2025;37:29. doi:10.1007/s40520-024-02925-1

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